viernes, 4 de julio de 2014

“DEJEMOS A LA INTELIGENCIA SUBIR, BAJAR, CAERSE, DAR VOLTERETAS …”


¿Nos hemos parado a pensar sobre cómo influye  un buen desarrollo de lo sensorial y motriz en las primeras edades? ¿Cuál su relación con el desarrollo intelectual ? 
Jean Piaget concede una gran importancia a las primeras acciones y experiencias del niño desde el nacimiento hasta los dos años. En 1940 en su artículo “El desarrollo mental en el niño”, aparecido en Juventus Helvética, texto que aparece en español en el libro Seis estudios de Psicología, dice textualmente: "El período que va del nacimiento a la adquisición del lenguaje está marcado por un desarrollo mental extraordinario. Se ignora a veces su importancia, ya que no va acompañado de palabras que permitan seguir paso a paso el progreso de la inteligencia y de los sentimientos, como ocurrirá más tarde. No por ello es menos decisivo para toda la evolución psíquica ulterior: consiste nada menos que en una conquista, a través de las percepciones y los movimientos, de todo el universo práctico que rodea al niño pequeño”.
Al nacer, el bebé tiene un control mínimo sobre los movimientos voluntarios. Los reflejos proveen al niño durante las primeras semanas de reacciones estereotipadas ante ciertos estímulos, pero son rápidamente transformadas en movimientos más avanzados. Los reflejos tempranos también aportan la posibilidad de entrenar muchos aspectos necesarios para el funcionamiento posterior.


Algunos de estos reflejos son: Reflejo Tónico Asimétrico del Cuello, Reflejo Tónico Simétrico del Cuello, Reflejo Espinal Galant, Reflejo Tónico Laberíntico, Reflejo de Moro. Cuando estos reflejos no desaparecen,  pueden estar involucrados en las dificultades específicas de aprendizaje y en los problemas de comportamiento. Un porcentaje significativo de niños tienen habilidades motoras inmaduras e inestabilidad postural. Esta inmadurez está a menudo enraizada en la presencia de reflejos primitivos. Según la autora y experta en el tema Sally Goddard (2005) “Aunque todo el aprendizaje tiene lugar en el cerebro, se olvida a menudo que es a través del cuerpo desde el que el cerebro recibe información desde el entorno e interpreta su experiencia”

La investigación muestra una correlación directa entre habilidades motoras inmaduras y rendimiento escolar, tal y como expone Goddard (2005) “Hay cada vez más evidencia científica que mantiene la teoría de que las habilidades físicas soportan el aprendizaje académico y está implicadas en la regulación emocional y del comportamiento”.

Tal y como expone Goddard es importante ofrecer al bebé/niño situaciones donde pueda aprender, descubrir, investigar desde un punto de vista sensorial y motriz, en definitiva, debemos dejar que los niños en cualquier edad, y principalmente en las primera infancia,  desarrollen al máximo sus habilidades psicomotrices. Por esta y otras muchas razones hay que dejar que la inteligencia suba, baje, se caiga, trepe, de volteretas…en definitiva que experimente.


Bibliografía/Webgrafía:
Goddard, S. (2005) Reflejos, aprendizaje y comportamiento. Editorial Vida Kinesiología.
Piaget, J. ( 1964 ) Seis estudios de psicología. Editorial Gonthier.

Instituto Aragonés de desarrollo infantil: http://www.institutodesarrolloinfantil.com/


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