domingo, 8 de agosto de 2010

Orientación, formación y transición a la vida adulta de alumnos con NEES.

COMUNICACIÓN PRESENTADA EN “JORNADAS SOBRE EDUCACIÓN Y DESARROLLO EN LA ESO” UNED BARBASTRO DICIEMBRE 2007 .
INTRODUCCIÓN.

Para las Personas con Discapacidad Intelectual acceder a la vida adulta y activa es uno más de los momentos críticos de su ciclo vital, durante los últimos cursos de la Educación Secundaria Obligatoria o a lo largo de toda ella es prioritario ir dotando de todas las herramientas posibles a estos alumnos con necesidades educativas especiales con el fin de que puedan manejarse de la forma más óptima en su vida adulta. Así tal y como plantea la Profesora Dueñas se trata de “capacitar al deficiente mental para la vida y para la plenitud de vida” ( Dueñas, 1994).
La intervención educativa y orientadora de las personas con discapacidad intelectual debe tener muy presente que la capacitación de éstas no aparece de forma espontánea y natural sino que surge como el resultado de un proceso de ayuda donde se tiene en cuenta al sujeto y al entorno de forma recíproca. Se destaca que a este tipo de alumnado hay que proporcionarle la oportunidad para que aprendan cómo dirigir con responsabilidad sus propias vidas antes de “lanzarlos” a la fría realidad que hay después de la escuela.

1.- UN POCO DE TEORÍA .

Los programas tradicionales de formación profesional y pre-profesional para alumnos con necesidades educativas especiales tan sólo se centraban en la adquisición de habilidades académicas lo que suponía dejar de lado la formación de aquellas habilidades fundamentales para la futura transición e integración en la vida activa y adulta. ( Verdugo y Jenaro 1995).
El enfoque Career Education (años 70-80) tiene como meta la normalización de las personas con discapacidad intelectual a través de un modelo de currículo que organiza las competencias a adquirir por los deficientes en: habilidades de la vida diaria, habilidades personales -sociales y preparación y orientación profesional (Verdugo, 1989) .
A partir de este enfoque surge, a partir de los años 80, un gran número de programas dedicados al entrenamiento de habilidades académicas funcionales, habilidades para la vida diaria, personales, sociales y orientadas hacia el mundo laboral. Autores como Brolin (1976), Mithaug (1981), Rusch (1980), Schalock (1982) y en España , Verdugo (1989), se enmarcan dentro del enfoque Career Education teniendo en cuenta la perspectiva global y la orientación a lo largo de todo el ciclo vital de las personas con discapacidad intelectual.


“Programas conductuales alternativos” de Miguel Ángel Verdugo (1989).
Los programas conductuales alternativos de Verdugo tienen su origen en la Ideología de la normalización (Wolfensberger, 1972) y su origen filosófico se inspiró en el movimiento profesional de “Career Education” ( Brolin, 1976; Bolin y Kokaska, 1979). A nivel metodológico los programas se basaron en propuestas del Análisis Conductual Aplicado y de la Teoría del Aprendizaje Social.
Uno de los modelos considerados como más efectivos en cuanto a la formación y transición a la vida adulta y activa de las personas con discapacidad intelectual es el propuesto por Miguel Ángel Verdugo (1989): Modelo de Formación y Entrenamiento para deficientes mentales o Programas Conductuales Alternativos .


Este modelo se compone de tres programas:
Programa I: Habilidades de orientación al trabajo.Cuyo objetivo es preparar a las personas discapacitadas para llevar a cabo diferentes alternativas de empleo.
En este programa se entrenan habilidades pre-profesionales y profesionales específicas generalizables a otras, que preparan profesionalmente al estudiante para aprender un trabajo concreto, reduciendo la necesidad de supervisión y desarrollando el mayor número de destrezas posibles .
Programa II: Habilidades de la vida diaria.El objetivo es conseguir el máximo nivel de autonomía y de independencia personal.
Se trata de preparar a los alumnos para vivir del modo más autónomo posible, bien con su familia o bien en otro tipo de recurso.
Programa III: Habilidades sociales:
Su objetivo es preparar a las personas para relacionarse con los demás, adaptarse e integrarse en la comunidad. Se trabajan conductas de adaptación tales como: habilidades de interacción social, comunicación verbal, desenvolvimiento independiente en la comunidad, manejo del dinero, participación en actos sociales ...etc.
El programa que presenta Verdugo permite realizar una formación y orientación encaminada no sólo a la integración laboral sino teniendo en cuenta aspectos tan importantes como las habilidades sociales y las habilidades de la vida diaria. .

2.- PUESTA EN PRÁCTICA .Dirigido a alumnos que se encuentran escolarizados en Educación Secundaria Obligatoria qe presentan necesidades educativas especiales derivadas de condiciones personales de discapacidad intelectual ligera y/o otras dificultades.
El objetivo principal es enfocar su proceso educativo a la adquisición de las máximas habilidades y recursos para la transición a la vida adulta después de la Educación Secundaria Obligatoria.
Se pretende dotar a este grupo de alumnos con las máximas herramientas posibles para afrontar la transición a la vida adulta y activa después de la educación obligatoria, se trata de que aprovechen al máximo su paso por la escuela y prepararlos para su vida social, familiar y laboral.

¿Qué se pretende?
Plantear un nuevo enfoque para este alumnado con necesidades educativas especiales que se encuentra escolarizado en Educación Secundaria Obligatoria.
Partimos de una filosofía de apoyo educativo basada en actividades académicas repetitivas basadas en lectura, escritura y cálculo similares a las de los alumnos que cursan el primer ciclo de educación primaria. Si tenemos en cuenta que este alumnado tiene una discapacidad intelectual media y ligera, es probable que los niveles curriculares de dichos alumnos no irán mucho más allá de 5º ó 6º de primaria. Por tanto si tenemos en cuenta que su escolarización se inicia a los 6 años y finaliza en torno a los 16 -18 años, este entorno educativo aferrado tan sólo a los contendidos puramente académicos no es el más favorecedor para ellos. Si a todo esto se añade el déficit en habilidades de independencia personal y en habilidades sociales se llega a la conclusión de que este colectivo sale muy desfavorecido para su futura integración en la sociedad y sobretodo si no tenemos en cuenta la formación pre-laboral y profesional.

Es necesario establecer una línea de trabajo educativo que siga un hilo conductor a lo largo de toda la Enseñanza Secundaria Obligatoria para este alumnado con discapacidad intelectual. El objetivo es que la transición a la vida activa y adulta se lleve a cabo con la mayor normalidad posible y para alcanzarla es necesario trabajar en tres ámbitos que están totalmente interrelacionados: las habilidades sociales, las habilidades de autonomía personal y las actividades orientadas al trabajo. Teniendo en cuenta que este trabajo educativo podrá potenciar y generar un mayor desarrollo intelectual general.

¿Cómo aplicarlo?
El planteamiento que se establece para la aplicación de este programa de conductas alternativas es el siguiente:
El programa específico se desarrollaría fuera del aula ordinaria y en pequeño grupo (5 alumnos), a lo largo de 8 sesiones semanales y organizadas de la siguiente manera:
1,5 horas – Programa de Habilidades de la Vida Diaria ( Profesora de Pedagogía Terapéutica)
1,5 horas – Programa de Habilidades Sociales (Profesora de Pedagogía Terapéutica)
3 horas – Actividades Académicas Básicas de Lengua y Matemáticas aplicadas a su vida diaria (Profesorado de Lengua y Matemáticas en coordinación con Departamento de Orientación y P T)
2 horas – Programa de Orientación al Trabajo (Profesor del área de Tecnología en coordinación con el Departamento de Orientación y Profesora P T)

El resto de tiempo que estos alumnos estuvieran integrados en su grupo ordinario llevarían a cabo las adaptaciones curriculares significativas elaboradas por el tutor y profesorado de áreas correspondientes, que a su vez también se trabajan en el área de actividades académicas básicas que forman parte del programa específico y que se lleva a cabo fuera del aula.

¿Qué objetivos se persiguen ?
La finalidad básica de este programa se basa en conseguir habilidades basadas en tres aspectos:
- Adquisición de habilidades de tipo práctico y mecánico que facilitan la preparación profesional para desarrollar un trabajo.
- Adquisición de habilidades sociales para la vida adulta de la persona con discapacidad intelectual (social, profesional y de autoayuda).
- Aumento de las habilidades intelectuales generales a través de las que se han obtenido mejores resultados en las asignaturas de lengua y matemáticas con su correspondiente adaptación curricular.

De esta manera conseguiremos un aumento de las capacidades intelectuales de los alumnos al trabajar los programas alternativos conductuales puesto que les permite trabajar de manera más motivadora, operativa y significativa. El interés del alumnado aumenta puesto que la utilidad de los contenidos trabajados permiten un mayor desarrollo de su autonomía personal y social y permiten aprender habilidades prelaborales que tan útiles serán cuando lleguen al mundo laboral bien en un entorno ordinario o protegido.

Y PARA FINALIZAR, UNAS CONCLUSIONES:
Realizar una formación para la vida adulta desde el primer curso de educación secundaria permite realizar una planificación más adecuada y ajustada a las necesidades de los alumnos con discapacidad intelectual puesto que hay tiempo suficiente para ir ajustando el proceso según las circunstancias. Si la planificación no se realiza en primer curso de ESO es importante llevarla a cabo al menos dos años antes de que abandone el sistema educativo.
De esta manera favorecemos un aumento de la motivación de los alumnos con el perfil descrito puesto que los contenidos curriculares de trabajo y formación les van a permitir tener mayores herramientas de cara a su vida diaria y futura. Además no sólo hay un mayor interés en las áreas de los programas conductuales alternativos sino que también se nota una mejora en las capacidades intelectuales en general y en la capacidad de trabajo en las áreas de lengua y matemáticas. También se apunta una mejora en su autoestima y equilibrio psicológico puesto que los contenidos que se plantean son más motivadores y esto hace que se sientan mejor puesto que lo que aprenden tiene un sentido y una utilidad en el momento actual y también en el futuro.

Es importante tener en cuenta las capacidades y limitaciones del alumno con discapacidad intelectual y/o con dificultades puesto que esta información permite plantear la formación con una visión de futuro conectada con la realidad. Permitir que el alumno descubra sus posibilidades y qué opciones de futuro tiene hace que él sea la figura más importante dentro de su itinerario individual y de su transición a la vida adulta. Si él se siente partícipe de dicho proceso hay más posibilidades de éxito y en este aspecto es muy importante ser lo más realista posible.
Conocer los recursos y posibilidades existentes ha permite aumentar la motivación del alumnado de manera que se tiene muy en cuenta las visitas a empresas del entorno local del colegio y también el contacto con centros de trabajo protegido que permiten llevar a cabo fórmulas de empleo adecuadas y ajustadas a personas de diferentes niveles de discapacidad intelectual desde el Centro Ocupacional, pasando por el Centro Especial de Empleo hasta llegar al Empleo con Apoyo y finalmente el empleo ordinario.
Motivar e implicar al profesorado tanto al inicio del proyecto como durante su desarrollo influirá muy positivamente en el alumnado con discapacidad intelectual.
El desarrollo del programa de habilidades sociales ha permite al alumno desarrollar el plan de transición y por tanto ayuda a la persona con discapacidad intelectual a tomar sus propias decisiones, aspecto muy importante para el desarrollo de la autodeterminación. Así como manifiesta Feli Peralta (2007) “enseñar a ser autodeterminado, es enseñar a ser responsable, ayudar a ser mejor persona y creemos que la escuela debe preparar a sus alumnos en tan importante meta educativa para que puedan afrontar los retos que la vida les va a plantear”.

Carmen Martínez Naya. Orientadora escolar y P.T.

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